Destino.

Fue la mejor sensación que había sentido nunca. Nunca me habría imaginado que acariciar la piel de alguien podría hacerte sentir que el resto del mundo estorba. Me quedaban tantas cosas por aprender... 
Entonces recordé como fue la primera vez que le vi. Recuerdo que sentí cómo el mundo se paraba y ni si quiera las manecillas de los relojes se movían. Recuerdo aquel olor, aquella mirada que por un segundo me hizo olvidarme de todo. Desde ese día supe que me enamoraría perdidamente de él.
Siempre he sido una chica con las ideas claras, una chica que como algo se le meta entre ceja y ceja no para hasta lograrlo. Ese mismo día supe que tenía que conseguir que se enamorara de mi. Supe que tenía que luchar día tras día hasta que, aunque fuera por un momento, se fijara en mí. 
Por unos meses me volví loca intentando llamar su atención, haciendo lo imposible porque todo pareciera una casualidad. Pero como tú bien me dijiste aquel día... "las casualidades no existen" y tú y yo teníamos que estar juntos porque alguien lo había escrito así.


¿Creéis en el destino?