Llegaste tú y el mundo me abrazó.
El tic-tac del relojenvenenaba cada segundo. Justo cuando pensé que ese momento nunca llegaríaapareciste por la puerta, con esa sonrisa traviesa y con todas las ganas de hacerme reír. Todavía recuerdo el olor de tucolonia, que se impregnó en cada pared de esa habitación donde tantas veceshicimos el amor aquella noche. Olor, queaún tengo clavado en mi memoria.